¡Que los alumnos elijan los contenidos de las materias! ¡y que elijan también las materias!
Ya que van a poder votar -tema de candente actualidad-, no estaría mal que entraran al aula y le dijeran al docente:
-quiero aprender esto...
Claro que la experiencia como docente, tras haber escuchado tantos:
-¿para qué me sirve esto?
lo que va a ocurrir es que probablemente se multiplique el culto a la nada, al nihilismo, a la apatía, al derrotismo en un contexto de desconcierto. ¿O qué otra cosa hay en este mundo globalizado y postmoderno donde todo es superficial y pasajero donde está ocurriendo esta crisis del sistema educativo, especialmente en el nivel medio?
Quisiera tener el don de la descripción. "Por favor, cinco sentidos, les pido que le comuniquen a mi cerebro todo lo que sientan del mundo y te pido, cerebro, que tengas la capacidad de transformar todas esas sensaciones en palabras".
Hoy mis alumnos de Danzas, donde enseño francés, me pidieron que hablen de ellos en mi blog.
¡Cómo me gustaría profundizar en ese conocimiento sobre ellos, que es tan escaso y limitado a lo necesario! ¡Cómo me gustaría que otros alumnos que vieron el film "La educación prohibida" no me crucificaran porque no los conozco del todo, como la palma de mi mano!
Quisiera poder hablar de los 300 (trescientos) alumnos que pasan por mi cuerpo semanalmente.
Prometo, solo es cuestión de hacerme tiempo.
Y poder describir a mi alumno periodista de sesenta años que viene a mis clases particulares de inglés.
Y hablar de los adultos del Cens a quienes les doy lengua, los pibes de la Villa que aprenden francés, los de clase media del Cortazar a quienes les doy periodismo, cultura y comunicación, los amorosos de mis ex - niños de primaria, los rebeldes que eructan cuando les leo Flaubert -solo para provocar-, los que les grito porque no se callan y porque soy un desastre que todavía no asistió a sus clases de control mental (pero ya las tengo agendadas y mi idea es mejorar), los que cuestionan, los que captan al vuelo, los que no entienden nada, los que buscan zafar y los que quieren lucirse.
Quisiera hablar de esos 300... Porque tras mis taxis, colectivos, caminatas, cafés al paso, almuerzos a medio deglutir, diálogos evasivos entre colegas en la sala de profesores (muchas veces caemos en eso para no profundizar en la conciencia de las condiciones laborales aplicando una técnica zen de poner la mente en blanco y dejar de sentir lo que duele)... tras corregir entre horas, planificar, preparar clases, programas, hacer cursos de perfeccionamiento y vivir con nuestro sueldo... sigo queriendo ser docente.
Sigo apostando a la humanidad, a creer en el otro y sigo conectándome con esas caritas que piden algo.
Algo que no saben qué es, pero es algo. Y algo les doy. Algo.
Algo que no sé si vale tanto (o por lo menos eso me quieren hacer creer).
Pero algo doy, a unos cuantos seres con una gran pregunta sobre su existencia, una gran pregunta sobre lo que valdría la pena saber, sobre lo que sería util para la vida. ¿Cuál es el conocimiento útil para la vida?
Mientras tanto, mi algo suma cada día en esta construcción constante de ciudadanía.
Hasta pronto
Pienso que es una realidad que la curricula y los programas de contenidos ya son viejos y no se adaptan a la sociedad actual. Los chicos salen de la escuela sabiendo mucho sobre la "historia", y con pocos conocimientos aplicables en la vida real (sembrar tu propio alimento, cocinar y mismo cambiar una lamparita) esto es una realidad y es lógico que los chicos lo pregunten en clase, y hasta que no se cambie va a seguir sucediendo. Así es entendible la crisis que mencionás en el nivel medio.
ResponderEliminarMe parece que desde la posición de docente, si lo que buscan es un cambio, su misión es no acotarse a los programas que les bajan y seguir la corriente, sino, aprovechar los aires de juventud, para proponer cambios de fondo, incitar a la reflexion y a la únion entre los docentes y sobretodo experimentar en la clase y luego compartir las experiencias, para dejar de ser un mero aparato funcional al sistema educativo, sino como vos decis, un constructor creativo de ciudadanía.
7 de septiembre de 2012 10:19
La escuela debe ofrecer a los alumnos lo que la sociedad no les ofrece. Es decir, lo que no conocen.
ResponderEliminarSi no lo conocen, no sabrán que existe y, por ello, no lo elegirán.
A partir de desarrollar diversos contenidos, los alumnos podrán poner su atención en algunos aspectos específicos que quizá quieran profundizar. Ahí sí viene bien que se expresen y que el docente pueda guiarlos en el abordaje de contenidos referentes a sus inquietudes.
Es verdad. Pero creo que con la pedagogía crítica se ha tergiversado el concepto de igualdad alumno docente. Es una falacia. Los docentes y los alumnos, sin caer en la educación bancaria tampoco, no son iguales. Por algo hay uno que le va a dar algo al otro, en un contexto de intercambio. Pero el que inicia el diálogo y propicia la interacción en tanto moderador es el docente. Están en crisis los roles. El alumno no sabe ya para que viene a la escuela y falta el respeto porque se cree superior al docente. Es decir, revalorizamos los saberes del alumno pero... al dar la mano, nos agarraron el codo.
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