Me
sorprendió la idea de educación que tienen mis alumnos.
Les
pregunté ayer qué era para ellos la educación y sorprendentemente la que tuvo
más consenso fue la concepción sarmientina: educar para civilizar. Bueno, no lo
dijeron en esos términos. Lo expresaron diciendo: “hay que educarse para vivir
en sociedad, para integrarse, para incluirse, para tener buenos
comportamientos”. Con ello, el que no se integra se excluye. El que no se
comporta bien es un antisocial, un bárbaro... Un Facundo.
Justo
cuando venía de enseñarles algunos basamentos antropológicos. Por ejemplo, el
cercano incierto, de Leach, es decir, aquel “otro” que por desconocido e
impredecible se lo animaliza y se lo discrimina. Mis alumnos creen que se
educan para no ser colocados en ese lugar.
Y ahí vinculé
lo que otra profesora dijo sobre la educación: “El acervo cultural que transmite la escuela”. Claro, lo que se enseña
mayormente en los colegios es la cultura letrada. Cultura cuyo conocimiento
discrimina a quien no lo posee. Función de la escuela: proporcionarlo para que
ello no ocurra.
¿Hasta
adonde hemos llegado con la misión de no discriminar?
Eso es otro
punto.
Ahora, ante
la falta de atención estructural de los alumnos. Y digo estructural porque es
constante su apatía y desencanto en dicha institución de encierro, donde hay
que cumplir horarios tediosos y muchas veces buscan placer más en los vínculos
entre compañeros que en la búsqueda de un saber que, como sabemos, está en
crisis.
Porque lo
que está en cuestión es el conocimiento
válido.
¿Qué hay
que enseñar? ¿Cuáles son los conocimientos importantes que les van a servir a
nuestros alumnos en la vida, en la sociedad postindustrial y postmoderna?
Estamos en
la sociedad de la información. Paradójicamente, atestados de información,
atosigados, hartos de tanto flujo informativo de tanta variedad e índole,
metidos en la marea de Internet. ¡La biblioteca de Babel ya está acá! ¡Con
nosotros! ¡Y ya nadie la va a incendiar!
Lo que
falta hoy es atención porque nuestra capacidad de percepción es limitada: no
somos robots, somos humanos. Ante tanta oferta aparece el desgano, el
aburrimiento y la dispersión, porque no tenemos parámetros para elegir.
La idea de
verdad absoluta felizmente estalló a principio del siglo XX (digo felizmente
porque abrió el juego a múltiples voces aunque fue un proceso que costó muchas
vidas)
El aburrimiento
y el desinterés, la incapacidad de sostener la atención mucho tiempo en un
mismo estímulo, la falta de certezas y de verdades guías orientadoras, llevan a
que los alumnos busquen en el contexto educativo un reparo en la amistad, en el
goce de lo social, el diálogo y la interacción dispersa que impide el
desarrollo normal de una clase.
Así, el
docente se convierte en alguien que atrae sus miradas.
La realidad del aula es pluridimensional, el docente debe abrir su cerebro como un calidoscopio y generar múltiples rayos de interés, control, amor, sanción, información. ¡Dios!
La realidad del aula es pluridimensional, el docente debe abrir su cerebro como un calidoscopio y generar múltiples rayos de interés, control, amor, sanción, información. ¡Dios!
Volviendo
al tema educación, la minoría me habló de la importancia de aprender cosas, del
viejo lema de los adultos “algún día te va a servir para algo”, de que se trata
de un derecho, un proceso y una reproducción de los valores de la cultura
letrada.
La UNESCO
pregona la idea de educación continua, para toda la vida. Y esa es la conducta
que me gustaría hacer crecer en ellos. Para que nunca dejen de crecer. Porque
en la vida vivimos aprendiendo siempre, de todo tipo de fuentes. Y la escuela
nos incluye porque nos enseña esos saberes que si nos faltan, nos llevan a la
pobreza simbólica y con ello a ser víctimas de la peor exclusión.
Excelente nota. Me encanta.
ResponderEliminarRealmente, los puntos abordados son los mismos que recorren mi cabeza todos los días, en todo momento.
Pero usted dice los bolivianos y Peruanos porque te instalaron que esos que vienen para acá en busca de una vida mejor porque se ve que allá no pudieron encontrarla, bueno en fin ellos que vienen para acá son como dijo una notera el otro día una inmigración de baja calidad , en cambio no decís nada de los europeos que ni siquiera son países limítrofes hermanos como los que vos mencionaste , bueno no decís nada de ellos que vienen a estudiar en la universidad pública de acá porque vas a ver que es así y que vienen a estudiar y después se van , que yo no digo q estoy en contra o no , solamente digo que la gente se come el mismo discurso que los bolivianos y peruanos vienen acá y usan todo y porque no? ellos no te impiden que vayas a su país, no te cierran las puertas como decís vos, pero que pocos argentinos quieran irse de su país para ir para allá es diferente porque creo que pocos se quieren ir de acá con muchos privilegios que en otros países no tenemos y que los que se van quieren irse para Europa o lugares mejores según ellos es otra cosa! Pero si te impiden los de España y otros país europeos entonces como es la cosa ? de ellos nadie se queja cuando vienen! siempre apuntamos cn los paises hermanos y le chupan las medias a los países q siempre nos despreciaron. ahora si saludos y soy joana tu alumna de Julio Cortazar
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Eliminarpara terminar los bolivianos y los que vengan y se quedan acá y hacen una vida acá aportan como ciudadanos no es que te usan las cosas y no aportan nada , si no que pagan como vos supongo todos sus impuestos , en cambio el europeo que viene acá a estudiar aporta casi nada y usa algo publico nuestro y se va. lo que yo digo es que deberían ser las reglas igualitarias , para los países que no nos dejan entrar y nos basurean que hagan los mismo tramites para entar acá y los que no pues entonces tendrán la puerta abiertas acá. Bolivia, peru ni los paraguayos nos hacen bardo para entrar
EliminarHola Joana: Tenés razón, somos demasiado benévolos con los europeos, quienes no nos devuelven el mismo trato... Quizás lo hacemos por la nostalgia de haber sido hijos de inmigrantes. No sé. Lo que sí creo que que la globalización debería ser igual para todos.
EliminarHablé desde mi experiencia. Cuando fui a vivir a Colombia, por ejemplo, tuve que pagarme una medicina prepaga porque sino no me atendía ningún hospital gratis como aca. Eso pienso, que aca se les regala todo y que cuando nosotros vamos a otro país (cualquiera sea) no nos dan salud gratis y educación gratis como en nuestro hermoso país. Me acuerdo de Olmedo cuando decía "país generoso". Creo que los argentinos nos tenemos que valorar más y no dar menos, sino exigir que nos den el mismo respeto y trato que damos nosotros. Solo pido igualdad.